No me acuerdo de lo que quería escribir. Dios, como me fastidia cuando me pasa eso. Joder, no es la primera vez, buf. No sé lo que quería decir, si sé cómo me siento: Como Holden Cautfield vagando solo por New York. Donde la comida sabe a mierda y el amor huele a depravación. Ver una foto suya es una estupidez que me duele, nunca me había pasado esto. Pero ahora sí, me duele como una patada en el estómago. Y me pregunto por qué.
Debería poder pasar de esto, debería poder ser un aeronauta en un mar sideral. Pero no lo soy. Quizás así se podría sentir un astronauta que rechazara una oferta de la NASA de viajar al espacio, cuando el que fuese en su lugar volviera se sentiría más o menos como yo. Hace mucho tiempo y (quizás) en una galaxia muy, muy lejana decidí ser como soy. Creo que me gustaría decir que no, que no me arrepiento, que volvería a hacerlo porque esto que siento son los celos. Celos de ver a gente que lo tiene más fácil, a los que no son tipo Everybody Hurts. Celos de los chicos más Elvis que Beatles. Quizás la palabra no sea celos. Esto es algo que acepto, algo que siempre ha estado ahí y que por mucho que me duela sé que es una realidad. Una realidad quizás cambiante, eso sí, no niego que de pronto pueda haber un ¡Boom! y todo cambie. Y cambie mi vida y cierre el blog definitiviamente. Para siempre. Que es a lo único que aspiraba abriéndolo. Posiblemente haría otro, poniendo lo feliz que soy, escribiendo letras de los Beatles y entidiendo que Love is touch and touch is love es la ecuación magnánima de cualquier matemática universal.
Os dejo, voy a seguir viendo fotos, que es lo que desde un principio quería hacer. Aunque me sienta infinitamente culpable.
Creo que esto era, en síntesis, lo que quería decir.
Creo que esto era, en síntesis, lo que quería decir.